Alquimia Sexual

La Alquimia Sexual es una disciplina que se considera una medicina interna, es decir que vamos a buscar a través de la ejercitación de la atención la postura y la sensación (son los tres vehículos de los tres tesoros) despertar procesos curativos o “sustancias” que transforman las energías internas.

El desarrollo de estas prácticas requiere un diagnostico y un cuidado terapéutico ya que es muy difícil la consciencia objetiva del propio organismo y muchas veces contraproducente si se tiene una enfermedad grave.

Es una herramienta de investigación que puede producir notables efectos terapéuticos y puede capacitar a una persona para ir más profundo en la practica espiritual o el Lao Chi-Kun.

  1. Desarrollo del trabajo de conexión con la energía sexual y de la práctica sexual en frío.
  2. Desarrollo de la práctica sexual en frío con compañero.
  3. Desarrollo de las diferentes prácticas en contacto no íntimo.

1. Desarrollo del trabajo de conexión con la energía sexual y de la práctica sexual en frío.

La energía sexual está directamente vinculada al fundamento principal del taoísmo que es el desarrollo de las potencias que el tao dejó sembradas en nosotros, la energía sexual es la nafta de todo el cuerpo, cuando se acaba en todo organismo vivo rápidamente viene la muerte, por eso en el taoísmo el cultivo de la sexualidad era un tema considerado muy importante.

Nuestra mente fragmentaria busca desarrollar ideas y prejuicios en relación con la sexualidad casi como un deporte inútil, quien no tome sus propios prejuicios como maestro no puede pensar ni siquiera en empezar con esta práctica.

Como lo primero es descubrir nuestra naturaleza y la herramienta que usamos más a menudo si pretendemos buscarla es una herramienta no natural debemos limpiar la mente de conceptos fijos e ideas cristalizadas que pretenden apoderarse de algo que no se puede tener.

Según el taoísmo cuando una persona descubre su naturaleza se torna cambiante y puede observar este cambio, por lo tanto los tres lugares clásicos de desarrollo de la práctica son orientativos, no absolutos. Una persona puede encontrarse en lo que llamamos a) un período de monje, b) un período de pareja, c) un período bohemio. Decir que una persona es una de las tres opciones desde nuestra perspectiva es ridículo, ya que una persona nace monje, difícilmente tenga sexualidad con una persona en su vida y también difícilmente no pase un tiempo profundizando con uno.

El trabajo de la sexualidad taoísta es diferente para alguien que esta pasando el período de monje, bohemio o pareja y también es muy diferente si se trata de hombre o mujer en estas tres condiciones. Ninguna de las tres condiciones es superior o inferior ya que un monje puede tener obseciones sexuales constantes y un bohemio puede trascender la lujuria y tener un desarrollo trasendental de la sexualidad.

Descubrir en que período se encuentra uno no requiere de ninguna técnica, simplemente de una sinceridad inquebrantable. Como nuestra mente es exitista casi siempre pretendemos estar en el lugar que deberíamos estar y no en la realidad, esto en cuanto a la sexualidad resulta poco menos que infantil.

El primer trabajo de sexualidad taoísta no es un trabajo de sexualidad en lo absoluto, debemos buscar día tras día sin apuros que está queriendo nuestro cuerpo y la totalidad de nuestro ser con respecto a la sexualidad, sin una guía adecuada esta búsqueda, resulta inútil.

Una vez descubierto el período que estamos transitando se buscarán las herramientas para sentir como funciona la energía sexual en el cuerpo y como hacerla circular sin trabas. La energía sexual quieta que fue desde siempre el tema más importante para el taoísmo, no como se pretende enseñar ahora que parece que toda la sexualidad taoísta se centra en la relación sexual que los occidentales consideran como tal.

Un monje que desea sexuar con una persona real (es decir con una persona que pueda tener contacto) tiene un trabajo muy diferente que una persona que esta atravesando un periodo bohemio, que su cuerpo y su energía le piden no sexuar.

La sexualidad desde la perspectiva taoísta no es solo la sexualidad tal como la entiende occidente, un hombre puede tenr una ercción y hasta un orgasmo de solo pensar en la mujer deseada, quiere decir que hay una sexualidad energética, sin cuerpo, que occidente ni siquiera se preocupa de estudiar y analizar porque al igual que Creso solo se interesa por lo que se pesa se mide y se toca.

Desde una perspectiva taoísta, sin ninguna duda, la sexualidad que proponía Jesucristo era en lo que en el taoísmo se llama sexualidad avanzada donde ya no importan ni lo que se pesa, se mide , se toque, ni las finalidades individuales, por eso decimos que la sexualidad en si misma es una vía de iluminación.

La práctica sexual en frío pretende capacitar a la persona para interactuar con su propia energía sexual, sin exitación y con la de otro, sin exitación, con y sin contacto físico, con y sin contacto íntimo, de ahi que muchas pinturas orientales taoístas reflejan a una persona en una relación sexual casi sin prestarle atención y muy tranquilo para nada eufórico, como sin duda insiste la educación sexual occidental.

2. Desarrollo de la práctica sexual en frío con compañero.

El compañero, el otro, existe si uno se define como uno. Todo proceso de meditación real destruye esta barrera irrealista, pero es muy fácil decir intelectualmente no existe el “yo ni el otro” pero muy difícil tener la experiencia física concreta de ese hecho, la práctica sexual fría sin contacto íntimo o con otra persona, nos da la posibilidad de descubrir la realidad absoluta de que el otro y el yo no existen.

Si una persona después de esta experiencia quisiera investigar otras cosas todavía más profundas requiere de condiciones especiales que implicarían dejar de vivir en la falacia del yo, lo cual psicologicamente tiene sus riesgos.

3. Desarrollo de las diferentes prácticas en contacto no íntimo.

Por contacto no íntimo se refiere a todo contacto que no busca despertar el deseo sexual, no ya satifascerlo, porque desde la perspectiva taoísta nosotros no sabemos satifacer un deseo sexual, por eso constantemente tenemos deseo, es decir, si una persona satisface su deseo sexual, no tiene ningun otro deseo y este sistema no tiene razón de existir.

Por eso la revolución que propone la sexualidad taoísta es a practicar y desarrollar la satisfacción de un deseo profundo tanto del cuerpo como del alma en un trabajo en contacto con otros, donde esta barrera queda traspasada y donde el “otro” no es un medio para que el “yo” supuestamente consiga ciertos beneficios.

La práctica en contacto sin deseo puede curar patologías colectivas, equilibrar energías muy diferentes, armonizar conflictos que normalemnte estan generados por tensiones inconsientes físicas y sexuales. Hay trabajos donde hay contacto y trabajos donde no, trabajos de a tres personas, seis, nueve , doce, veinticuatro, treintaseis y como es la práctica más femenina de la alquimia taoísta no hay indicaciones técnicas tan escpecíficas, sino más bien prácticas sensitivas y propuestas casi poéticas que buscan despertar nuestra capacidad innata de adquirir conocimiento por una vía no racional.

Por eso consideramos que cualqueir esquematización de este conocimiento implica una falta grave, basta decir aquí que lo que busca los diferentes rituales colectivos taoístas son diversas experiencias que nos lleven a potenciar ciertos desarrollos internos a experimentar con extremo realismo ciertas comprensiones místicas de las que hoy se habla mucho, se experimenta poco y mucho menos se vive de acuerdo a ellas.

A modo de mención comento que en las cultural trivales taoístas algunos de estos rituales buscaban sanar a una parsona, un árbol, o una región, otros traer lluvia o impedirla, otros rituales eran para que una persona entrara en transe y escribiera como iba a ser el futuro de esa comunidad, muchas de las cosas que nosotros creemos que fueron genialidades individuales del taoísmo (una sociedad obstinadamente enferma del individualismo no concibe que otra sociedad creara las cosas colectivamnente) son en realidad frutos de experiencias colectivas, como por ejemplo el conocimiento de la acupuntura o el tai-chi-chuan no son como pretende occidente, genialidades individulaes aisladas que lo crearon sino conocimientos elavorados y practicados colectivamente, de ahi que enseñar taoísmo y su sexualidad a personas que defienden tanto su individualidad, su sexualidad y su vida, requiere de otras herramientas que los mismos taoístas desarrrollaron teniendo compasión por esas personas.

Esas herramientas son: descubrir la propia energía sexual, aprender a aprender y borrar la falacia para siempre.

Gabriel Nieto