22 Ene

La Cultura Taoísta

Definir una cultura milenaria con saberes que todavía no son del todo comprendidos es una tarea muy compleja. Una forma fácil de definir al Taoísmo es decir que lo “creo” Lao-Tse, pero el propio Lao-Tse deja claro que ya antes de él “el sabio actuaba sin actuar, neutralizando el yin y el yang, comprendiendo la virtud del tao…” y en el canon de medicina interna de Huang-Di (el mas antiguo de la humanidad, escrito hace mas o menos 5000 años) se lee: “el hombre de la antigüedad comprendía el Tao…”

Se dice que hubo numerosas escuelas Taoístas que es dividían por cada región: centro, este, oeste sur y norte, siendo las escuelas del sur y la del norte las más conocidas dentro y fuera de China.

Estas escuelas se dedicaban a enseñar varias artes y fundamentos de la vida Taoísta, entre los cuales se podían ver diferentes aspectos (a veces aparentemente enfrentados), por ejemplo: varios buscadores Taoístas de la inmortalidad y la iluminación se dedicaban a investigar sobre la sexualidad, esto generaba controversia entre puritanos y religiosos de la época, pero es una constante en el Taoísmo no ostentar una sola manera de hacer las cosas, así que aunque había claras diferencias convivían con ellas.

Las dos corrientes (llamadas familias, no porque existiera un lazo de sangre, si no porque los unía un estilo particular de práctica) de las que se puede tener mas datos fehacientes histórico-culturales son:

A- Familia del Sur: Su fundador fue Zhang Bo Duan. Ellos entrenaban el arte de la sexualidad para desenvolver la energía y prolongar la vida.

B- Familia del Norte: su fundador fue Wang Chong Yang. Tuvo siete grandes alumnos que formaron siete grandes familias: 1) Qiu Chu Ji – familia Long Men; 2) Ma Yu – familia Yu Shan; 3) Tan Chu Duan – familia Nan Wu; 4) Liu Chu Xuan – familia Sui Shan; 5) Wang Chu Yi – familia Yi Shan; 6) Hao Da Tong – familia Hua Shan; 7) Sun Bu Ar – familia Qing Jing

Estos siete maestros fueron los primeros en unir el Taoísmo con algunos aspectos del budismo Chang, dejando clara la influencia de el Taoísmo sobre el Budismo una vez que este arribó a China; lo que hoy se conoce como Zen, por ejemplo, se consideró siempre primo o hermano del Taoísmo de las escuelas del norte.

Lo que se dice “Taoísmo” en occidente no es algo creado por una persona, es una tradición que fue y es mantenida viva mediante sus saberes, prácticas y desarrollos culturales. No es “una forma de vida”, ya que decir eso equivale a decir que hacer tal o cual cosa es vivir correctamente y no se puede hacer eso sin forzar los textos clásicos.

La primera definición que se me ocurre para el “Taoísmo” es la de un medio que produce la manera adecuada de vivir para cada individuo que se deje enseñar por él, no es una forma que funciona para todo el mundo, ni una receta que nos lleva a la salvación, es un medio que, poniéndonos en contacto con él, nos enseña cómo funciona para nosotros; la conciencia del Taoísta sabe bien que la verdad es subjetiva.

Hoy en día se enseñan y difunden una gran vastedad de conocimientos que provienen de una misma fuente cultural: el FENG-SHUI era un arte Taoísta por excelencia, teniendo como bases teóricas los mismos principios que el I-Ching. La medicina tradicional china, así como el arte de la estrategia de la guerra son saberes muy influenciados por el Taoísmo denominado arcaico.

Muchos estilos de artes marciales internos como el tai-chi-chuan, el Pa-kua-chang, el Xing-yi-chuan, así como numerosas formas de chi-kung son extraídas (a veces sin demasiado estudio) de fuentes Taoístas.

Pero todas estas artes influenciadas o enclavadas en el Taoísmo eran, originalmente, parte de una cultura integral, y no se estudiaban por separado, si no que hacían de cuerpo vivo de esta increíble cultura, es así que, para nosotros, es difícil entender que el “Taoísmo”, no fue una corriente de pensamiento que tenia contestatarios en el siglo siguiente, anulando sus crecimientos o desarrollos, si no que fue y es una tradición que crece aceptando y respetando los saberes de los antiguos.

Es muy difícil tratar de entender los modos y la historia china sin entender esto: es casi imposible nombrar una actividad cultural China que no se haya apoyado o haya sido influenciada por el Taoísmo. Claro que no siempre bien entendido o con buenas intenciones, por eso la advertencia histórica Taoísta: una buena intención con demasiada rigidez se transforma en la peor.

Sería una falta de respeto tratar de, en unas pocas líneas, definir una cultura de las que hay registros arqueológicos de por lo menos 4000 años, y de la que hay un registro fehaciente histórico, no solo a esa cultura, si no a los estudiosos que tratan de develar sus misterios. Se sabe hoy que solo el diez por ciento del Canon Taoísta fue traducido a lenguas occidentales, esto bastaría para decir que no sabemos nada de él; pero, de una forma muy sencilla podemos ver tres grandes conocimientos y saberes que son de común denominador en todas las épocas y en casi todas las escuelas Taoístas:

El trabajo de la alquimia interior o Nei-Dang-Kung, es un medio de producir efectos muy específicos para cada estudiante en un determinado momento de su aprendizaje, el estado de conciencia llamado meditación era explorado minuciosamente por el adepto Taoísta y este podía producir tanto la curación física, como un entendimiento mas intuitivo y directo del cosmos, el mundo de los sueños o la sexualidad, que era explorada en estados meditativos.

El segundo era el camino del “Ming” o cultivo del destino, era un trabajo que se realizaba durante todo el día para descubrir que potencias quería el universo que desarrollara la persona de tao.

En este trabajo era que cobraba mucha importancia el I-Ching, ya que este era prácticamente un manual esotérico del cultivo del destino, algo así como un mapa de lo que debía cultivar el adepto para pasar a la siguiente fase, y no como se trata de vender hoy, un simple oráculo aislado de todo contexto.

El tercer aspecto es el menos discutido: El Taoísmo se desarrolló en comunidades tribales que practicaban la limpieza del corazón, o perdida del yo, o limpieza del pasado… ellos creían que la importancia que le dábamos al yo y a su percepción era excesiva, aislándonos de una realidad mas holística, de ahí uno de los nombres de una de las escuelas mas famosas: “escuela de la realidad completa”. Así que el cultivo de lo real, era un aspecto común a todas las escuelas y tribus Taoístas.
En resumen, hoy nuestra tarea es ver como, en el mundo que vivimos, algo tan ajeno a nuestra cultura puede ayudarnos a comprender mas a fondo algunos aspectos del ser humano y la naturaleza que a las claras nos falta profundizar.

Algunos saberes pueden resultar positivos como se ha comprobado en las ultimas décadas, pero no comprender la totalidad del cuerpo Taoísta de conocimiento nos incapacita para adaptarlo correctamente, de ahí que antiguamente un practicante de feng-shui, si no era practicante Taoísta no se lo tomaba en serio, y los mas celebres médicos fueron Taoístas, y nadie se dejaba tocar por un profesor de chi-kung o masajista que no se “dedicara al Tao”. Lejos de lo que se imagina la mayoría de las personas el camino Taoísta es un camino de mucho trabajo social, de inclusión en el mundo, de debate, confrontación y reflexión constante, no es un camino de paz forzada o violencia contenida, es un camino disciplinado hacia la libertad y la adaptación.

Busca la armonía y la paz, sí, pero ante todo la honestidad como práctica constante, con lo cual, no hay lugar para hipocresías o negociaciones con la verdad, de ahí que algunos de sus mas célebres maestros eran ermitaños, no por elección, si no porque la sociedad China se había transformado en “el país de los grandes ladrones” como decía el gran maestro Chuang-Tse.

Es importante saber que en este camino uno puede beneficiarse en la etapa más básica, pero que también puede aventurarse a explorar las posibilidades mas grandes que tiene el ser humano. Según los taoístas, no vinimos solamente a perpetuar la especie, nos esperan grandes misterios.