22 Ene

Prácticas Colectivas Taoístas

Desde hace cientos de años las escuelas tanto budistas como taoístas se han juntado en sectas, grupos o templos para profundizar el estudio de ciertos temas.

Una escuela taoísta en particular Huang-lao (huang por el emperador amarillo y Lao por el mítico Lao-Tse) practica meditaciones colectivas y una serie de entrenamientos colectivos muy emparentados con la escuela de Mao-Shan. La escuela del monte de Mao-shan tenía el nombre de Shangquin o “pureza suprema”, algunos textos del recopilador Tao Hongjing se conocen hasta hoy, esta secta desarrollaba estudios sobre construir el elixir de la inmortalidad, aportando un vasto conocimiento de hierbas y de piedras que se utilizaban con este fin, además por supuesto, de entrenamientos sicofísicos y rituales colectivos con el mismo fin, sobre todo después de reconocer que la inmortalidad no se lograba mediante un elixir externo.

Los animales tienen un increíble sentido de la energía colectiva , casi todas las especies que desarrollan su máximo potencial viven en manadas o grupos…por que entonces ,al difundir conocimientos internos o espirituales occidente no contempla este hecho fundamental?

Siempre sabemos de historias de ermitaños en montañas que meditaban en soledad, pero se les presta muy poca atención a los miles de practicantes taoístas que trabajan de forma colectiva. Es que, para etapas superiores de aprendizaje, la energía colectiva es fundamental.

Es así que, esta escuela, tenía numerosos rituales colectivos y practicas de meditación en el que se desarrollaban diferentes aspectos del cultivo del espíritu. Una práctica bien conocida entre los taoístas como “la apertura de la flor de oro” tenía entrenamientos colectivos. Mi maestro hacía sonar una campana, en diferentes momentos del día, para que cada uno trabaje en observar la esencia de su mente, esta auto-observación tenía nueve diferentes formas de realizarse, dependiendo el nivel y situación del estudiante .Por supuesto esta práctica solo se podía desarrollar en retiros prolongados o en convivencia.

Las practicas colectivas se basan en dos grandes hechos, el primero, es que uno necesita conocerse a si mismo, el segundo, es que uno se ve completamente así mismo solo en contacto con los demás, y cuando un grupo de personas deciden desarrollar algo en común se consiguen resultados superiores (esto puede observarse en cualquier campo del acontecer humano, ¿por que sería diferente en el cultivo espiritual?)

Es así que me atrevo a dividir las prácticas que conozco en tres grandes grupos (aunque no estén separadas claramente entre ellas):

1) Las prácticas de convivencia colectiva destinadas a despertar “la flor de oro”, que generalmente utilizan diferentes “despertadores” para que grupalmente en una determinada situación los practicantes trabajaran al unísono en alguna de las etapas de este fundamental entrenamiento.

Una vez abierta la flor de oro, en el entrenamiento de base “de los cien días” el grupo podía profundizar en otros entrenamientos tal vez más antiguos pero no menos profundos.

Participé de entrenamientos donde se llegaba a entrenar colectivamente en sueños, aunque no como las fantásticas historias que se cuentan hoy en día, simplemente mientras algunos duermen, otros entrenan una forma de meditación , a veces acompañada por música o cantos (que yo supongo pertenecen a una etapa más primitiva del taoísmo, tal vez más shamánica).El “despertar de la flor de oro” es un entrenamiento originalmente taoísta, aunque se ve también en el budismo chan, que busca descubrir la esencia de la mente.

Mediante un trabajo diario, incluso en la vida cotidiana , se buscaba el origen de la mente, la raiz del ser, con un trabajo que combinaba una forma de meditación y un entrenamiento para cualquier momento y lugar, que consistía en su forma más esencial, en descubrir “quien es la mente que piensa”, hallar el centro y hacer girar la luz, que algunos adeptos obsesionados con los ejercicios y el yoga taoísta, creyeron que “ el centro” era un lugar del cuerpo, y “hacer girar la luz” era un ejercicio de dao-yin , cuando claramente se expone, incluso en algunos textos, que el “centro” era el poder observar a la mente que piensa, estar en ese lugar era estar en “el centro” y hacer girar la luz era, básicamente, poder observar el origen de la mente y el pensamiento, no como un ejercicio de sumergirse en imágenes subconscientes, si no como un ejercicio de meditación, donde se reconocía con el tiempo, que la mente, no puede controlarse, en ese momento, se “habría la flor de oro”.

2) Las prácticas colectivas para curaciones, del propio grupo o de alguna persona en particular.

Siguiendo la ubicación de los 5 elementos en un circulo, se divide en grupos por elemento, mientras todos practican un ejercicio interno con sonidos y movimientos propios del elemento al cual corresponde, un regente hace de “catalizador”(a menudo entra en trance), y es el que logra “fusionar” los distintos elementos. También se realizaban entrenamientos en semicírculo orientados hacia una dirección del elemento del cual querían tener conciencia o trabajar.

Este tipo de prácticas se realizaban en fechas específicas, difieren del primer tipo en que no se necesitaba una convivencia prolongada en conjunto y normalmente se practicaban y se practican entre personas desconocidas entre si, aunque según mi maestro, son más peligrosas por desencadenar una fuerte liberación emocional que, si no se tiene una guía, puede desembocar en una simple catarsis nerviosa.

Estos rituales consistían, básicamente, en poder “sentir y vivenciar los ciclos creativos de la naturaleza”, el taoísmo vinculado al Huang-di, tenía prácticas para sentir los elementos y su vínculo con la naturaleza…por ejemplo: todos los participantes, vestidos de verde, mirando al este a la hora de la madera(6 am) en primavera, hacían ciertos ejercicios para sentir el vinculo entre su energía “madera” y la de la naturaleza, así es como comenzaron, por ejemplo, las primeras prácticas con sonidos, ya que se cree que un determinado sonido, activa esta expresión de la energía y por tanto, también la de la naturaleza.

De allí las historias chinas en que un grupo de magos o hechiceros podían hacer crecer un bosque, o inundar una región enemiga etc…aunque creo, su mayor contribución es para la salud, como la mayoría de estas prácticas, ya que los taoistas no ignoraban que el hombre es un ser social.

3) Este tercer grupo de prácticas es sobre el que más voy a desarrollar una explicación, ya que es el que considero el más importante para el comienzo.

Este tipo de entrenamientos se hacen acompañado de un entrenamiento personal, es un entrenamiento destinado a sensibilizar al practicante con la energía colectiva y a ésta con la del cosmos.

El entrenamiento particular consistía en la búsqueda del wu-wei, la acción vacía, no era para nada complejo, en una postura muy similar a la del abrazo del árbol se intentaba no intentar nada, expandir la conciencia para sentir el afuera y el adentro como uno solo.

La clave era aprender a sentir el wu-wei, que para los taoístas no es un concepto, si no algo que se debe aprender y practicar. Es una pena que hoy en día se difundan tantas prácticas de chi-kung donde cada vez se hacen más cosas, y más complejas, traicionando claramente al insondable Lao-Tse.

Este entrenamiento se practicaba en soledad, hasta que en un momento propicio natural (el equinoccio) se hacía una ronda(el circulo forma parte de todas las tradiciones arcaicas) y se buscaba, grupalmente, sentir la energía colectiva, sentir la diferencia entre la de uno mismo y la del grupo, hasta que ya no hay diferencias y entonces, según el propio mito de estas prácticas, surge el wu-wei, que de acuerdo con la tradición, es el movimiento natural del cosmos, por tanto, solo se puede experimentar como grupo , colectividad , familia o clan, nunca como seres individuales juntados, 5 dedos separados no hacen una mano.

En este círculo se permitía a la energía colectiva entrar en el cuerpo de los estudiantes, que en la misma postura comenzaban a hacer mínimos y muy sutiles movimientos corporales. El regente ayudaba a abrir el cuerpo de cada participante manipulando con su energía el cuerpo físico y energético.

Según la teoría de estas prácticas, el cosmos escucha la voz colectiva, no la individual. Por eso no era raro pedir lluvia, buenas cosechas y otras cosas para el bien común.

Cada individuo debe ocupar su lugar y conocerse así mismo, así como ocuparse de su desarrollo mínimo sustentable dentro de una pequeña sociedad, también debía hacerse cargo de su salud, pero era colectivamente que se intentaban desarrollos superiores. De allí creo, radica la diferencia entre las prácticas del sur y del norte, las prácticas que buscan un desarrollo de la energía y que usan la yoga esotérica taoísta para ese fin, y las prácticas internas del “Gran Camino”, tan poco difundidas en occidente (¿acaso por su poca espectacularidad y su simpleza?), estas últimas se tenían que desarrollar en clanes y en grupos, las primeras, podían realizarse en soledad.

En círculo, los hombres por fuera y las mujeres por dentro, simplemente abriendo el cuerpo y la energía, se tiene una comprensión espontánea del Tai-chi, en un momento cuando llama el regente, las mujeres hacen entrar la energía de la tierra a sus úteros, mientras los hombres bajan la energía celeste hacia la coronilla y de allí por el canal central hasta el centro, que no es el del cuerpo, si no ya el centro energético del grupo.

Esta última parte del ritual hay que entenderla como un efecto que se produce cuando la mente se abre y el cuerpo acompaña , cuando la energía personal y del grupo se hacen uno, cuando ya no se busca nada en particular, ni técnicas, ni energía , la nada tampoco. Esto es fácil decirlo, pero la mayoría de las prácticas actuales buscan resultados, buscan efectos, quieren algo, no abrirse al universo y aprender, mantenerse en ese estado es mucho más fácil (y enriquecedor) en grupo que individualmente.

En diferentes escuelas se adorna la esencia de este ritual de diferentes maneras, haciendo una interpretación interesante, estética, enaltecedora…aunque también hubo hay y habrá grupos que confundan estas prácticas con una seudo-religión y que adornen estos rituales con un misticismo, dándole poder al regente o a algunas personas en particular, lo cual, otra vez, es traicionar la esencia de las mismas y se pierde el punto de vista.

Originalmente, el tai-chi-chuan, el pa-kua-chang y el Xing-yi-quan, formaban parte de un todo armónico dentro de este contexto, me refiero a antes de que tuvieran sus respectivos nombres.

La idea de la ascendencia del taoísmo de antiguas prácticas chamánicas es aceptada por muchos autores, por ejemplo el japonés Toshihiko Izutsu, relata el origen de las artes internas como una evolución de antiguas prácticas chamánicas que no solo buscaban la eficacia marcial si no tambien, comprender el cosmos y sus misterios.

Wang Xian Zai, el fundador del yi-Quan, relata que el xin-Yi-quan nunca había tenido animales, ni formas de animales, ni tampoco movimientos de los 5 elementos, si no que era un trabajo dentro de un marco de estudio más completo.

El tai-chi-chuan antiguamente se denominaba “ tres grandes cortes” y no tenía forma ni familia.

Algunos otros autores vinculan al pa-kua-chan como descendencia directa de practicas colectivas, incluso hoy el maestro Cai-wen-yu, afirma que muchos practicantes de familias de pa-kua-chan tienen entrenamientos muy similares al del Xin-yi-quan, y que varias familias del tai-chi-chuan entrenan de forma circular o con explosiones “fali” típicas del xin-yi-quan, con esto quiero decir, que en una cultura como la china, que no intentaba, (hasta hace muy poco) hacer prevalecer un nombre , si no que trataba de abarcar distintos conceptos y filosofías dentro de un marco referencial común, es muy probable, según mi opinión, que artes como estas vinculadas al taoísmo, hayan sido practicadas por sectas en forma conjunta y armónica, hasta que rivalidades entre clanes y otras situaciones diferenciaron más las artes.

El propio Wang Xian Zhai decía que, el origen de las artes internas se había perdido en china, y que solo algunos pocos conservaban la esencia del arte marcial interno, por eso desarrolló un arte sin formas, pues según él, las formas y los rituales reiterativos solo estaban diseñados para aumentar la fama de una familia o maestro y se lamentaba de este hecho.

En mi experiencia en rituales colectivos siempre resulta muy armónico que diferentes movimientos de expresión de la energía se complementen, por eso pienso que algunos maestros como Sun-lu-tang (su estilo combinaba las tres artes antes mencionadas) trataban de decirnos esto.

Pienso que tenemos una deuda con estas prácticas que merecen un cuidadoso estudio, ya que están emparentadas con las prácticas más profundas del taoísmo, también según un investigador amigo, con algunos clanes del budismo chan.

Mi maestro, cuando le pregunte cual era la quintaesencia del taoísmo, me dijo: “observa un grupo de gansos, durante algunas horas, parece que son varios individuos, pero todos tienen una sola energía, ésta, no es diferente del tao”, por algunos momentos, en las prácticas colectivas, uno le empieza encontrar el sentido a todas estas prácticas.